Nadie se atreve a decir ninguna palabra, porque todo el mundo entiende el dolor que sentimos y nadie puede hacer nada por remediarlo. Un año lleno de recuerdos, locuras, momentos de estres, discusiones, lagrimas, abrazos, besos se desvanece en la nada. Todos estan de acuerdo en algo: Hay miedo, no sabemos que va a pasar con nosotros, el futuro es algo que vemos entre oscuridad y nubes de tormenta. Algunos dicen que no van a poder ser ellos mismos, que este era el unico lugar donde podrían mostrarse tal como eran, otros se apenan de que la verdadera familia que han tenido se desvanezca, corazones rotos, relaciones llegando a su final, un amor imposible separado por miles de kilometros... Y dentro de nosotros el sentimiento de que pase lo que pase tenemos que seguir adelante. Nos consolamos diciendonos los unos a los otros que nos veremos, que esto no es un adios para siempre, sino un hasta luego; pero a la vez, la imagen de ese futuro aterrador vuelve a nosotros y nos hace preguntarnos si tendremos alguna vez la oportunidad de volver a disfrutar de nuestra compañia. Tantas pequeñas cosas que todos hemos dejado, discusiones filosoficas, charlas sobre feminismo, gritos de euforia, sonrisas, risas de león marino, frases en frances... Todo termina. Y lo sabiamos, era nuestro trato... Pero aún así no podemos evitar sentir el dolor en nuestros corazones al decir adios a lo que ha sido nuestra familia durante un año, los que nos han dado amor, cariño y apoyo durante todo este tiempo.
Pero aún así, entre sollozos intentamos encontrar fuerzas para decir por ultima vez: Te quiero y gracias.
Intentamos mirar hacia delante: Algunos trabajaran, otros estudiaran, todos intentamos buscar algo que nos haga felices, que sustituya todo lo que hemos vivido aqui.
Las emociones nos matan, por dentro o por fuera, pero no hay nada que podamos hacer, todo tiene un final, y este es el nuestro.