Hace años que solo soy un zombie del sistema, que vago de un lado para otro y me muevo solo cuando los vientos rugen tal como los sauces, me mantengo quieta miro el prado de mi alrededor y no me gusta.; pero no me puedo mover, no puedo cambiar el paisaje, no puedo mover mis raices; hace ya demasiado que estan ahí. Recuerdo cuando era pequeña, recuerdo mis sueños, mi esperanza de salir de aquella casa embrujada donde los fantasmas me gritaban cada noche antes de dormir, donde las caricias se convertían en moratones que ha día de hoy no han sanado y me pregunto que hubiera pasado si hubiera terminado con todo ¿por qué nadie me dijo que no había esperanza para mi? ¿por qué nadie me advirtió de que los sueños no se cumplen? ¿por qué nadie me advirtió de que perderia mi dignidad en el juego?. Y así sigo, jugando al juego aunque hace años que me harte, tirando de la cuerda con las manos rojas y llenas de ampollas, con los pies ardiendo como si caminaran por el fuego, con el corazón roto y el miedo de hacer daño a los que quiero. Y aveces, grito, deseando que mi voz pudiera mover masas, deseando que todo lo malo se derribase, que solo llegara la esperanza, que alguien me cogiera de la mano y me enseñase el camino hacía el que debo ir.
Sigo perdida en este desierto de emociones, sigo viendo tu rostro en el reflejo del agua del Oasis que aveces visito, sé que luchas por mi, no has parado de luchar, y deberia sentirme querida, agradecida, llena de amor. Me respetas, me cuidas, me quieres y solo quieres que sea feliz; pero no puedo, y lo siento, porque sé que cada vez que lloro te decepciono, que cada vez que me enfado te parto el corazón.
Ojala algún día pueda perdonarme.
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